MI HISTORIA PERSONAL
¿Has intentado de todo y nada te funciona?
¡No estás sola!
Te voy a explicar un poco sobre mi historia personal por si te puede ayudar. Quiero que la conozcas, antes no se la explicaba prácticamente a nadie porque sentía vergüenza y cierta sensación de culpabilidad.
Ahora ya me atrevo a explicarla, principalmente porque ya es agua pasada y es una parte de mi historia que la tengo superada, y porque, en realidad, me puede más el deseo de poder ayudar con lo que he vivido a quien se pueda encontrar en una situación parecida o conozca a alguien que lo esté, y mi experiencia vivida le pueda ayudar en su proceso de querer bajar de peso, estar a gusto con su cuerpo y vivir una vida más saludable y con más plenitud.
Comencé a entrar en el mundo de las dietas desde muy jovencita y probé muchas y variadas.
Algunas de estas dietas sí me funcionaban al principio, aunque otras ni eso, porque yo las hacía durante 5 días y el resto me atracaba de comida basura y de todo lo que me había prohibido.
Así que en realidad nada me funcionaba de manera consistente y lo único que hacía era frustrarme y dañar mi salud física, afectando a mi metabolismo y a mi equilibrio emocional.
A todo esto se le sumaba que ya me daba vergüenza explicar a la gente y a mi familia que volvía a estar de nuevo a dieta, porque como no paraba de probar una u otra y siempre estaba igual, pues ya parecía un chiste, pero a mí este chiste te aseguro que a mí no me hacía reír para nada.
Estas vivencias fueron, realmente, lo que me impulsaron a investigar sobre el mundo de las dietas, a estudiar sobre los trastornos en la conducta alimenticia y lo que todo esto puede llegar a provocar y, por otro lado, me sirvió para darme cuenta de que yo misma había padecido un trastorno alimenticio y que este en realidad me duró años.
Nunca lo expliqué a nadie lo que realmente me pasaba. Además, en aquella época, cuando yo era jovencita (ya hace unos añitos de esto), toda esta información en relación a la nutrición y los trastornos alimenticios estaba muy restringida.
Mi trastorno me acompañó durante años, de hecho, durante mucho tiempo me llegaba a provocar el vómito varias veces al día, según lo que comiera, con el afán de que no absorbiera esas calorías y eliminarlas tirando por el inodoro todos los restos de mi culpabilidad.
Después he identificado que estas conductas que yo me infringía, en el fondo, eran también como un autocastigo. Sabía que me dañaba, pero me podía más el afán de deshacerme de todo lo que había comido que me pudiera hacer engordar.
Por casualidad (no creo en las casualidades y sí en las causalidades), tuve que hacer un trabajo para mi asignatura de psicología sobre la bulimia y la anorexia. Allí, en mucho de lo que le leía, o mejor dicho, en casi todo, me vi completamente reflejada. Hice un trabajo personal de introspección muy importante y definitivamente, creo que me ayudó a superarlo el llegar a ser consciente de esto y darme cuenta de lo que a mí me estaba pasando.
Decididamente ya no podía más, quería cambiar, porque vi que si seguía así las consecuencias podrían ser terribles para mi salud…
Posteriormente, al cabo de unos años, fui madre y mi afán por tener unos hijos sanos en todos los sentidos me llevó a querer estudiar y aprender a nutrir muy bien a mis hijos. Tenía cierta obsesión porque estuvieran bien alimentados y que cada día comieran lo necesario para obtener todos los nutrientes para sus cuerpecitos.
Igualmente, a pesar de ser ya una mujer adulta y, durante años, me mantuve con la insatisfacción por mi cuerpo e inevitablemente siempre me estaba comparando y haciendo temporadas de dietas. De hecho, cuando me quedé embarazada, me engordé bastante más de lo recomendado, y esto me frustró bastante y me hizo vivir un postparto un poco complicado.
Aún quedaba en mi interior la reminiscencia de mi juventud por el miedo a engordar y de sentirme fatal si tenía algunos kilos de más y seguía siendo una esclava de la báscula. En función de lo que me marcaba por la mañana, empezaba el día con mejor o peor humor.
De hecho, seguía tan obsesionada por el número que me marcaba la báscula que incluso me llegaba a pesar varias veces al día y, durante años, después de pesarme, apuntaba el peso, el día, la hora… Durante muchísimos años lo apunté en libretas, en mis diarios y cuando todos nos modernizamos también lo apuntaba en mi antigua BlackBerry.
Más adelante, por una intervención quirúrgica que me tuvieron que hacer con carácter de urgencia, de forma inesperada, entré a una edad temprana en la menopausia total, y entonces, me di cuenta y pude comprender lo que para muchas mujeres representa esta etapa de cambios hormonales, porque yo lo estaba viviendo en mí.
Creo que estaba en una situación similar a la que puedes estar tú ahora si estás en perimenopausia o menopausia. Esa nueva situación muy desconocida para mí hizo que volviera a entrar en bucle. Entonces ya fue cuando decidí mirar más allá de la medicina tradicional y encontré toda una serie de herramientas ancestrales, tan fantásticas y tan sencillas de aplicar en mí. Vi que estas empezaron a darme resultados consistentes a pesar de estar en total menopausia.
Ya tenía mucho bagaje vivido y esto me permitió investigar, estudiar, comprender… y encontrar.
Todo esto me llevó a recopilar la información, la formación adquirida, mi experiencia de vida y mis ganas de ayudar a mujeres que entran en la perimenopausia o han entrado ya en su menopausia.
Así que diseñé este método ‘Tu Vida Plena’, porque en la vida no se trata solo de querer perder kilos de grasa o de recuperar tu cintura, también se trata de tu autoestima, de reconocer de dónde viene tu hambre emocional, de poder vivir esta etapa con alegría, de recuperar sueños y proyectos, de sentirte bien contigo misma, de no sentir vergüenza por tu cuerpo y dejar de compararte, en definitiva, de ser libre de todas estas cadenas.
Empecé a comprender, practicar, estudiar y a enseñarlo y, al ver los resultados en mí y en las personas a las que estaba ayudando, comprobé que en realidad es más sencillo de lo que imaginamos.
Comprobé que se puede perder peso sin hacer dietas, sin vivir a dieta, que se puede perder grasa comiendo grasa, que la respiración, entre otras cosas, ayuda a adelgazar, que estar en contacto con la naturaleza y seguir sus ritmos circadianos da vida… y, para mi grata sorpresa, comencé a recuperar mi salud y a enamorarme del proceso.
Recuperé mis niveles de energía, sueño y, por supuesto, logré quitarme esos kilitos de más que llegaron de nuevo con esta menopausia repentina.
Estoy convencida de que algunas de las dificultades que nos sobrevienen en la vida nos van a llevar a poder desarrollar un bien mayor y este es mi caso, sin lugar a dudas.
En mi caso, tal como te he explicado, han sido todas mis vivencias, como el trastorno de la conducta alimentaria que sufrí en silencio tantos años de jovencita, la insatisfacción constante con mi peso y la adicción a la báscula que viví durante muchos otros años más, las crisis de ansiedad y de dolor que he vivido durante mucho tiempo por unas lesiones y, la posterior intervención quirúrgica en mis ovarios (una operación que me practicaron con cierta urgencia y que en un principio tenía un mal pronóstico, y que al final, la vida aún me quería aquí y todo fue bien).
Esta intervención así, tan inesperada y urgente, fue la que me hizo entrar de repente en la menopausia y aprender tantas cosas.
Estoy convencida y creo, sin lugar a dudas, que todas estas experiencias, que igual muchos pueden considerar como ‘malas’ o incluso ‘terribles’, han sido mis maestras y las que me han empujado a llegar hasta aquí y crear el programa para ti y, abrirme y contarte todo esto por si te puedo ayudar y acompañar para que tú puedas llegar a tener una Vida Plena y, por supuesto, tener tu peso ideal, sin sufrir, sin frustración, disfrutando del proceso y recuperando ilusiones.
Así que te comprendo, creo que podría comprender casi todo lo que me puedas explicar de ti. A lo largo de los años, he desarrollado esta empatía… y te puedo asegurar que hay solución y es más sencilla de lo que crees. Te voy a adelantar por aquí que la solución no es:
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- No es vivir en restricción
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- No es vivir con prohibiciones
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- No es contar calorías
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- No es ser esclava de tu balanza
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- No es dejar que las cosas sucedan sin poner de tu parte
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- No es prohibirte
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- No es comer comida sosa y siempre igual
En definitiva, no es lo que debes haber probado hasta ahora y no te ha funcionado. La solución está en: elegir bien para nutrirte, escoger los alimentos más convenientes para ti y, en cómo te conectas con la vida, porque cuando te conectas y vives desde la libertad y el amor hacia ti misma, todo cambia.
Créeme, cuando tomes esta elección por ti, para ti y por los que quieres, no habrá quien te pare!